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Quienes usan como arma arrojadiza, la vida de sus conciudadanos, no pueden tener otra calificación, que la de miserables. Este calificativo, aunque duro, es atinado, como lo demuestra la actitud asumida por el partido político de la derecha de este país, teniendo como cómplices a ciertos sectores mediáticos.
España y todos los españoles bien nacidos, celebraron la liberación de nuestros compatriotas, los cooperantes catalanes, Albert Vilalta y Roque Pascual, después de nueve largos meses de angustias, para ellos, su familia, amigos y para los españoles.
Hay quienes apostaban por un final trágico, que les hubiera servido para criticar al Gobierno de la nación, pero afortunadamente, no fue así, ya que la orden del jefe del ejecutivo fue terminante, “los quiero vivos, devueltos a sus hogares y en la patria”.
Desde ese mismo momento, los mecanismos del estado fueron activados al 100 por ciento, con negociaciones largas y fatigosas, ya que había que tratar con todo tipo de personajes poco gratos para los negociadores, y pedir colaboración a Estados, a los que normalmente se les trata con mucha distancia, debido a la procedencia de sus gobiernos, generalmente antidemocráticos y corruptos, pero había que tragarse el sapo con tal de salvarles la vida a dos españoles, secuestrados por unos criminales terroristas.
Para el Gobierno era prioritario recuperar a los compatriotas, y sin ese tremendo esfuerzo, que demandó una multitud de negociaciones, hoy no estarían en casa, y lo que es más importante, vivos.
Pero la derecha, mejor dicho, esa derecha española, tan ultra, tan desprovista de sentimientos, sin la menor visión de estado, tan meticulosamente planificada, para que con las desgracias de los ciudadanos, ellos puedan ganar unas elecciones que los lleve al poder, ya ha arremetido contra el gobierno para que dé explicaciones, y pidiendo la comparecencia de ministros en el Congreso, aunque ello represente, comprometer a gobiernos que colaboraron para que se pudiera hacer realidad la liberación de los cooperantes.
Esta estrechez política mostrada por el Partido Popular, que como carroñeros pretenderán sacar provecho a sus declaraciones con respecto a que con “los terroristas no se negocia”. Pues vaya banda de hipócritas, ya que estos personajes, con su “pequeño “Ansar” (nombre dado por otro nefasto hipócrita, el señor Bush) se cansaron de negociar con ETA, pero no cabe duda que para a sus criterios,< lo que ellos hacen siempre estará bien > como lo demuestra el hecho de perdonar o amparar a corruptos, un caso más, entre sus múltiples despropósitos.
Hoy, esa derecha conservadora, pretende comprometer al Gobierno de la Nación por haber negociado con terroristas, siendo irrelevante para ellos la vida de dos españoles y careciendo de importancia, el que grandes potencias también tengan que negociar en similares circunstancias, con esa fauna despreciable, con tal de salvar las vidas de sus ciudadanos secuestrados. Los gobiernos de Francia, Alemania, Suecia, Italia, o EEUU, entre otros, también han manifestado que no se negocia con terroristas, siempre y cuando, no se trate de la vida de sus compatriotas. Pero para la derecha, el tema es otro, ver que se puede usar para desgastar al gobierno. Señores del PP, la verdad es, que importa menos que un pimiento, lo que ustedes opinen sobre este tema, lo verdaderamente importante es que dos españoles están a salvo y en sus hogares.
No sabemos qué hubiera pasado, si el jefe del ejecutivo, no hubiera tenido el valor de asumir su responsabilidad, que es de preservar la vida de sus compatriotas, gustara o no a los partidos políticos, pero es muy probable que hoy estaríamos trayendo dos ataúdes.
¿Cuál hubiera sido la reacción del PP? ¿Felicitar la firmeza de Zapatero?
Claro que no, lo estarían vapuleando de forma despiadada. Los políticos de la derecha son “Como la gata Flora“ (otro día explicaremos a los que no conocen, este dicho).
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